top of page

PRÓLOGO DEL CAMINO

Buenos Aires.jpeg

Hay una idea que lleva mucho tiempo rondando mi cabeza.

Siempre me han gustado las historias de aventuras. Esas en las que alguien decide dejar atrás lo conocido para emprender un viaje lleno de retos, aprendizajes y descubrimientos.

Pero hace poco me di cuenta de algo. La mayoría de las historias que nos cuentan terminan cuando los personajes encuentran aquello que estaban buscando: 

Encuentran el tesoro, Llegan a la meta, Ganan la carrera, Encuentran la ciudad perdida... Y ahí termina el libro!!! 

 

Pero creo que la vida real funciona diferente. Creo que las mejores historias no terminan cuando llegas a un lugar. Empiezan cuando decides recorrer el camino.

Y entonces pensé en ti. Pensé en la pasión con la que persigues tus sueños. En la fuerza con la que enfrentas cada desafío. En la forma en que entrenas, viajas, sonríes y sigues adelante incluso cuando el camino se vuelve difícil.

Pensé que, sin darte cuenta, llevas mucho tiempo comportándote como una verdadera exploradora.

Y fue ahí donde nació esta idea.

 

Quise escribir una historia que hablara de una mujer llamada Vera. Una exploradora que recibiría cartas, descubriría mapas, resolvería misterios y seguiría pistas hacia un destino desconocido. Pero, mientras la imaginaba, comprendí que había algo mucho más bonito.

Esta historia no podía quedarse solo en unas páginas. Tenía que salir del papel.

Tenía que mezclarse con la vida real. Tenía que convertirse en recuerdos, en lugares, en conversaciones, en sonrisas... y en momentos que algún día pudiéramos volver a mirar con amor.

No sé exactamente qué encontraremos al final del camino. Y, para ser sincero, tampoco quiero saberlo todavía. Porque hay algo que me emociona mucho más que llegar al destino.Es la oportunidad de recorrer este camino contigo.

Así que, a partir de hoy, cada capítulo, cada carta, cada pista y cada símbolo serán una pequeña parte de una historia que iremos escribiendo juntos.

Bienvenida, exploradora.

La aventura comienza ahora.

Con Amor...

Alberto

bottom of page